En primer lugar, me mudaré completamente a WordPress. Crearé en un dominio y hosting propio (probablemente en Ivansalcedo.Net) el nuevo Blog de Ivan Salcedo con todas las publicaciones que este contenga.
Me he convencido de las siguientes cosas:
Blogger no sirve. NO SIRVE y nada más que decir.
WordPress sí. Pero solo se pueden explorar a plenitud sus herramientas con un hosting y dominio que aloje uno de sus blogs.
Necesito verme más profesional. Un blog de sub-dominio no me satisface en este sentido, pues siempre siento que me falta algo de “autenticidad”.
Esto no sucederá por ahora. Es probable que lo haga a fines de este año.
En segundo lugar, iré agregando nuevas herramientas multimedia a este blog, tanto en su estructura fija como en las entradas. Más video y Música.
En tercer lugar, probablemente voy a formalizar una agenda semanal. Por géneros específicos trataré de publicar una entrada diferente cada semana. Por ejemplo, Lunes algo de Economía. Miércoles algo de Música y su historia y cosas por el estilo.
Esto lo haré, pues es imprescindible para mí organizar mi tiempo ya que soy estudiante universitario y no quiero entorpecer mi senda hacia la excelencia académica.
Por último, probablemente iniciaré diferentes tipos de campañas “blogueras” a favor de este blog y otro por ahí ya que he sido preseleccionado para el concurso de Arroba de Oro y solo la remota posibilidad de llegar a denotar amerita al menos un mínimo esfuerzo.
Les agradezco como siempre su sintonía. Son ustedes mi razón de existir.
Pensé la semana pasada (cuando coloqué un articulo sobre la canción My Way interpretada por los Tres Tenores) que nadie en lo absoluto se iba interesar por ello, pero resultó ser todo lo contrario. Por esa simple razón una o dos veces por semana, miércoles y sabados, colocaré en este blog un especial de música clásica o teatral (como fragmentos de Opera).
Esta semana les traeré algo sumamente especial:
La historia y música de Enrico Caruso.
Según aquellos que mejor conocen el mundo de la Opera y de tenores, el mejor tenor de todos los tiempos fue Enrico Caruso (1873-1921). Él fue uno de los primeros interpretes en grabar en discos de vinyl para fonógrafos y fue el sencillo de su interpretación de “IlPlagliacci” de la pieza de Opera “Vesti la Giubba” el primer disco en la historia en vender más de un millón de copias.
Vesti la Giubba - Il Pagliacci por Enrico Caruso (1906-1907):
Tarantella Napoletana - Enrico Caruso (1910):
Biografía de Enrico Caruso: “Miembro de una numerosa prole de 21 hermanos, de entre los cuales sólo sobrevivieron tres, Enrico Caruso nació en la ciudad de Nápoles, el 25 de febrero de 1873.
Quien habría de convertirse en el cantante de ópera mejor pagado, vivió una infancia llena de miserias. Estudió apenas unos pocos años, pues su padre, un humilde mecánico, deseaba que siguiera sus pasos en el oficio y a fuerza de golpes lo puso a trabajar.
Enrico quería ser cantante y su madre, más comprensiva y sensible, no podía hacer más que animarlo para que luchara por conseguir lo que deseaba. Tuvo como primer maestro a Giuseppe Vergine, quien no obstante haberle visto pocas posibilidades al muchacho, accedió a que siguiera bajo su dirección.
Aquellos años, fueron difíciles para el joven Caruso que pese a la pobreza en que vivía, se esforzaba por llevar una apariencia impecable. Algunas anécdotas sobre su vida, cuentan que llegó a teñir su único traje negro cuando perdió su color, que hacía pecheras de papel para cubrir el mal estado de sus camisas, y que cantaba en bodas y funerales para reemplazar sus zapatos cuando se deterioraban.
A lo largo de su vida, mantuvo su pulcritud y elegancia, y no desaprovechaba las horas de baño y las visitas al barbero para estudiar o ensayar el papel que representaría.
Una vez terminados sus estudios, Enrico Caruso consiguió que su maestro le consiguiera un papel de tenor sustituto en una pequeña compañía ambulante de ópera… Pero su primera intervención fue un desastre. Un día que la compañía visitó una ciudad donde Caruso tenía conocidos, el cantante, seguro de que sus servicios no serían requeridos, salió a tomar unas copas con sus amigos. Para su sorpresa, después de un rato llegó el recadero a avisarle que su presencia era necesaria en el teatro.
Y salió a escena, pero traía demasiadas copas encima. Aunque cantó bien, su estado lo hizo tropezar con otros actores y dar traspiés mientras el público reía a carcajadas y le gritaba “borracho”.
El resultado de su primera actuación fue el despido, pero al público le había caído tan en gracia que cuando se hallaba ya en su pequeño cuarto desolado por su fracaso, volvieron a buscarlo porque el público lo aclamaba. Tenía entonces 19 años.
A partir de entonces, los siguientes diez años fueron de avances continuos, al extremo de convertirse en uno de los tenores más famosos del mundo. Para 1903, hizo su primera presentación en Estados Unidos, en el Metropolitan Opera House de Nueva York.
Admirado por su voz, Enrico Caruso era además un extraordinario ser humano. Se cuenta de él que prefería ir a pequeñas fondas para evitar los grandes restaurantes donde al verlo llegar los presentes estallaban en aplausos.
Otra anécdota, asegura que cierta noche, en Bruselas, escuchó desde su camerino el descontento de varias decenas de personas que no habían alcanzado boleto. Luego de un instante de meditación, empezó a cantar las principales piezas de la ópera para su público que desde la calle le aplaudía.
Caruso llegó a cobrar hasta quince mil dólares en su tiempo por una presentación, y se cree que a lo largo de su carrera ganó casi diez millones de dólares. Pero nunca dudó en ayudar a sus semejantes y contribuía al sostenimiento de más de doscientas personas.
En 1920 cantó por última vez en el Metropolitan Opera House de Nueva York y murió en el verano de 1921.”
***
Hace aproximadamente un mes, experimentando, coloqué una pregunta en yahoo. ¿Quién era el mejor cantante de Opera? y ¿Por qué razones? (la pregunta debió ser otra, pero así nos entendemos mejor) A esa pregunta algunas personas contestaron, pero fue esta la que realmente logró su cometido, pues confirió de manera objetiva las justificaciones que hacen a Enrico Caruso, el mejor tenor de todos los tiempos:
“Bueno, creo que más que justificado te diré que “es” Enrico Caruso, por algo dicen “que cada día canta mejor”, como simple prueba de lo que te digo que Lanza, Pavarotti, etc…no solamente realizaron grabaciones eléctricas o electrónicas, en estero, en digital y demás, con cortes y con filtros para agrandar la enorme voz que ya poseían, pero sí escuchas alguna grabación de Caruso de 1904, por ejemplo, una furtiva lagrima de 1904, “verás” una coloratura de voz imposible de mejorar, sobre todo partiendo de que el tipo cantaba a pulmón, frente a un cono y la grabación se hacía en un cilindro de cera, ahí solamente escuchas un 20 o un 30 % de su voz, aunque con las técnicas modernas de limpieza de audio se pueden hacer maravillas, nunca se podrá recuperar lo que se perdió en ese deficiente sistema de grabación, por algo canto acompañado de los grandes maestros, Puccini, Verdi, Leoncavallo, etc.
Cada vez hay menos recuerdos de la que dicen fue la mejor cantante en la historia, Ángela Peralta, lamentablemente no hay grabaciones de su voz, en Italia la bautizaron como “Angélica di voce e di nome”, y en España, “el ruiseñor mexicano”, una anécdota de ella, que cuando se enfrentó en una obra a Adelina Patti, una diva famosísima en “la Scala“, la Italiana después de hacer un alarde de sus impresionantes colores acústicos, la miró con desdén y le dijo, !así se canta en Italia!, la mexicana salió a escena, con una edad ya muy fuera de proporción a la contienda creada tras bambalinas, no obstante desplegó una voz tan hermosa, que cuando, pasó junto a la Patti, le dijo ¡así se canta en México!, el director de orquesta, nada menos que el propio maestro Giuseppe Verdi corrigió, “no, así se canta en la gloria”.
Un hijo de Donizzetti, después de haberla escuchado cantar Lucia de Lammermoor, lloraba mientras decía “sí tan solo mi padre la hubiera escuchado”, no existían los récords Guinness en esa época, pero ella tiene el mas impresionante record que pudiera aspirar un artista, en Torneo, ante el Rey Víctor Manuel II y un nutrido grupo de los más célebres artistas de la época, tuvo que salir a dar agradecimiento a los aplausos 32 veces, hecho que por supuesto, jamás ha sido igualado, dicen que cuando Caruso cantó en la plaza de toros de México, muy tímidamente le confesó a su amigo, el maestro José Pierso, “Como puedo impresionar al país de Ángela Peralta”.“
(Optimizado para Mozilla Firefox o para Ivan Salcedo en WordPress)