El PLD sólo ha rectificado sus errores políticos
Muchos politólogos, sociólogos y analistas han sugerido al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) como una opción de poder que, por su faz innovadora, ha tenido el potencial de representar un cambio dentro de la tradición política del ciclo post-trujillista liderada por el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).En cierto sentido se podría afirmar que esta señalación se cumplió en un primer mandato del presidente Leonel Fernández, sin embargo sobre su segundo mandato no se puede afirmar lo mismo ya que las políticas partidarias y gubernamentales se orientaron agresivamente hacia las más tradicionales desde la muerte de Trujillo.
¿Pero que llevó al PLD a cambiar de una manera tan radical su accionar gubernamental en tan solo un cuatrienio?
Tras una derrota en las elecciones presidenciales del año 2000, el PLD se internó en un complejo proceso de reflexión. Durante esta coyuntura, previa a las elecciones del 2004, los altos dirigentes del PLD analizaron detalladamente los diferentes patrones conductuales que los caracterizaron durante su primera gestión administrativa y que los dirigieron irremediablemente a la derrota electoral en los años 1998 y 2000.
Precisamente fueron las conclusiones de esa revisión interna aquellas que malograron un cambio tan trascendental en las políticas interinas del PLD como partido y gobierno. Estas últimas favorecieron coyunturalmente a su partido, pero al largo plazo figuran como sumamente dañinas para el sistema político y la nación dominicana.
Evidentemente el PLD, durante el cuatrienio gubernamental 2000-2004 del PRD, no recapacitó sobre las deficiencias administrativas que definieron a su primer mandato. Esto se manifiesta claramente en un segundo mandato del PLD al observarse un accionar administrativo homogéneo al presentado durante su primer gobierno.
Indiscutiblemente esto indica que el PLD sólo procedió a concentrarse en sus deficiencias políticas. Por ello un cúmulo de variables sociopolíticas que, previamente no eran consideradas como vitales para el PLD y sus dirigentes durante su primera administración, pasaron a ser vitales durante su segundo turno. Las comunicaciones constituyen el más fiel ejemplo de esto ya que, en comparación al papel que juegan en la actualidad para la obra del gobierno del PLD, antes resultaban sumamente subestimadas.
La alta dirigencia del PLD, comandada por el Dr. Leonel Fernández, comprendió que un mandato exitoso no estaba definido por una obra de gobierno satisfactoria de las necesidades presentes y futuras de la nación, sino que era aquel que daba las apariencias de ello a la mayor cantidad de pobladores posibles indistintamente de su rol dentro de la misma nación. Ahí reside la necesidad imperante del PLD por ampliar sus influencias sobre todos los medios de comunicación de la República Dominicana y hasta internacionales.
De esta manera, el PLD ha forjado una administración pública que únicamente responde, y de una manera conservadora, a peticiones de obras a través de los medios de comunicación más importantes del país. El oficialismo solo realiza obras “sin fines mediáticos inmediatos” cuando implican una ganancia de cualquier índole para particulares asociados con sus intereses.

