Religiones: ¿Son necesarias?

Durante el pasado siglo la humanidad desarrolló sistemas sociales conscientes de la responsabilidad colectiva con cada ente, en pleno uso de un código moral universal. Considerando que, en periodos previos a este, todo estaba fijado según el dictamen de las religiones del mundo, podría ser prudente pensar que las religiones del mundo ya no son precisadas para mantener un equilibrio mundial.
Dentro las cuestiones políticas internas y externas de los estados del mundo, las Iglesias han tomado forzosamente un rol más pasivo que en siglos pasados. En la actualidad una injerencia de cualquier índole por parte de una entidad religiosa en un asunto estatal, podría ser considerada como una ofensa de una magnitud considerable.
En el siglo pasado, la Iglesia Católica, por ejemplo, vio reducido el tamaño de su estado hasta solo 44 hectáreas. Al unísono un gran cúmulo de iglesias fueron prácticamente desterradas en más de una veintena de estados por su orientación marxista-leninista. Muchas iglesias también perdieron su estatus de religión oficial en distintos países del mundo para acoger el principio de la libertad de cultos.
Ante tantos cambios que marcan una tendencia generalizada de los pueblos a reducir las cuotas de poder de sus respectivas religiones dentro de sus estados, ¿no sería más conveniente prescindir de ellas de una vez y por todas?
Evidentemente el elemento de la divinidad persiste, no obstante a que este último tiende a desvanecerse en la medida en que la gente se desliga a los ritos religiosos. ¿Se podrá prescindir también de las divinidades; es necesario un dios?
Probablemente no, pero es un cuestionamiento muy complejo para responder con una simple oración.

