Otra gran burla a la dignidad del pueblo dominicano
La expansión de la implementación de semáforos inteligentes en la capital dominicana y otras ciudades urbanizadas de la República Dominicana es un acotencimiento que ha maravillado la vista de cientos de miles y tal ves de millones de dominicanos. No obstante a ello, persiste una posición dividida, en la población, acerca de la efectividad de estos semáforos para controlar el tráfico señalándose tajantemente una supuesta ineficiencia gerencial de los agentes de la Autoridad Metropolitana del Transporte (AMET).
No obstante a esas consideraciones generales, en realidad, la colocación de dichos semáforos tiene otra finalidad inmediata (no es únicamente la del control del transito) y es la del ahorro de energía. Las autoridades han significado que la colocación de estos semáforos de iluminación LED (Diodos Emisores de Luz) ahorrará millones en energía al país durante una coyuntura bastante complicada en términos energéticos.
Ahora, ¿Cuánto ha costado ese potencial ahorro de energía?
Cada semáforo de iluminación LED cuesta cerca de US$4,660 dólares, es decir, unos RD$161 mil pesos. Un cúmulo de 750 representa, entonces, un monto final de RD$121 millones de pesos.
¿Se justifica ese exorbitante gasto en semáforos?
Definitivamente no se justifica y no hay pretexto alguno, proveniente de las autoridades, que rebata esta conclusión cuando en este país se sucede un gasto desproporcionalmente alto de energía al nivel del estado:
- No hay políticas para regular el uso del aire acondicionado en estancias estatales con la finalidad de descender el costo de la factura eléctrica. Si se establecieran cambiara la norma de la vestimenta formal-clásica a una más “tropicalizada” se haría innecesario, en una buena parte del año, el uso de aire acondicionado. Si, por otro lado, se estableciera un control estricto del termostato de los aires acondicionados en las estancias públicas hasta un nivel justo en la comodidad ambiental (25º C), se reduciría considerablemente el gasto de la energía.
-No hay una política clara para el ahorro de combustibles de los vehículos oficiales. Si se establecieran normas de control estrictas para evitar el gasto en combustible por parte de funcionarios y empleados del estado se reduciría considerablemente el uso de recursos energéticos en el país.
-No hay estrategias concretas para resolver el dilema eléctrico nacional a corto y mediano plazo. En la actualidad se esta planteando seriamente emitir un gasto anualizado de RD$35 mil millones (más de US$1 mil millones de dólares) en subsidio del sector eléctrico. Aunque al largo plazo se proyecta la entrada a funcionamiento de dos controversiales plantas de alta generación eléctrica a partir del carbón, no hay estrategias a corto y mediano plazo para optimizar el servicio de la energía en función de una reestructuración del sistema eléctrico nacional. Un sistema eléctrico global más “vertical” radicado en el sector público daría oportunidad a las autoridades de eliminar gastos innecesarios e invertir ese capital resultante, junto al proveniente de la antigua renta de las empresas eléctricas privadas y mixtas, en el mejoramiento del servicio eléctrico y la eliminación progresiva de ese asfixiante y preocupante subsidio.
Por otro lado:
-No se visualiza un uso óptimo de los semáforos inteligentes. Una planificación urbana cuestionable y la aparente “superioridad” de los agentes del AMET ante la sincronización y esquemas computarizados de los semáforos inteligentes plantean un escenario donde verdaderamente no se justifica la compra de estos artefactos frente a los tradicionales.
En la República Dominicana hay una cultura sumamente nociva para el desarrollo de la nación y que está arraigada, lamentablemente, en todos los sectores de la sociedad. No existe un juicio crítico al momento de concretar expendios cuantiosos.
La única verdad es que la implementación de tecnologías avanzadas no erradica ningún problema nacional, mientras prevalezcan unas bases materiales y humanas deficientes y en deterioro progresivo. En consecuencia, unos carísimos semáforos inteligentes de nada servirán a la nación dominicana cuando sigan constantes las grandes problemáticas nacionales de: la salud, la educación, la pobreza extrema y la “postergación universal de todas las propuestas solucionadoras de las problemáticas anteriores a largo plazo”.
El gobierno debe tener claro que, mientras sus políticas no vayan sincerándose y dirigiéndose justo a la solución de las grandes problemáticas nacionales, todas sin excepción no serán más que una descarada burla a la dignidad del pueblo dominicano.




Lol, aqui todo es asi, igual que cuando gastaron mas de 200 millones en palmas para la lincoln, disque para embellecer el área y no gastar en limpieza ni nada de eso, cuando ese sueldo se lo podian dar a un pobre mejor para que limpiara.