¿Dónde están los US$130 millones de dólares de la “Sun Land Corporation”?
Una de las realidades más lamentables de la nación dominicana es su cultura de ocio y postergación. En pleno siglo XXI, y al momento en que se visualiza en todos los pueblos latinoamericanos un auténtico progreso en materia de institucionalidad y transparencia de la cuestión pública, visualizamos en la República Dominicana un caso que, por sus dimensiones en otros países en vías de desarrollo, podría haber significado la renuncia de varios funcionarios e inclusive del mismísimo Presidente de la República.
Simplemente es inconcebible que en este país haya un sistema político tan vano y poco decoroso. ¿Por qué no hay un clamor por el respeto de los derechos del ciudadano dominicano en virtud de su rol como contribuyente dedicado y prácticamente incondicional?
- ¿Dónde esta el Partido Revolucionario Dominicano (PRD)?
- ¿Dónde están los jueces de la Suprema Corte de Justicia (SCJ)?
- ¿Dónde están aquellas organizaciones y foros que se pronunciaban en contra del actual oficialismo por este mismo caso?
Es una verdadera pena que se termine confiriendo erróneamente la razón al actual oficialismo por pura ociosidad y falta de interés a lo que verdaderamente debe importar: el pueblo y una garantía incondicional a este por un proceder impecable en el orden público. El caso de los US$130 millones de dólares de la Sun Land no debe convertirse en un mero caso político.
Evidentemente aún se esta a tiempo para marcar un hito en la historia gubernamental de la República Dominicana. Este es el momento perfecto para que se inicie un pronunciamiento tenaz y constante ante las actuales autoridades ya que “lo electoral” no puede ser pretexto alguno para resguardarse en el silencio y no aclarar de una vez, y por todas, el destino de los US$130 millones de dólares gestados al extranjero con la mediación de la Sun Land Corporation.




Desafortunadamente la contienda electoral paso, por lo que asi mismo sera ese caso.
Es uno de los tantos casos aberrantes que nuestro pais debe sufrir, como lo es tambien el ejemplo de los jueces de la Camara de Cuentas, donde su presidente se niega a renunciar pese a los diputados tener en sus manos las evidencias necesarias para que los senadores lo destituyan vergozosamente.
Parte de ese dinero se gastó en la compra de dirigentes, publicidad y parafernalia electoral. La otra parte se les quedó “entre las uñas”.