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Sobre las culturas precolombinas en la Isla de Santo Domingo

En una recóndita región de Puerto Plata, a pocos kilómetros del Océano Atlántico y cercana al pueblo de la Isabela (primer asentamiento hispánico en el continente americano), se encuentra un tesoro histórico de dimensiones únicas. Esta zona es rica en yacimientos de antiguos asentamientos indígenas de diferentes etnias y culturas que convivieron contemporáneamente por siglos hasta su exterminio total por parte de los conquistadores hispánicos.

Actualmente muchos arqueólogos, entre estos varios procedentes del Museo del Hombre Dominicano, se encuentran investigando superficialmente el área con el fin de identificar el valor histórico de los yacimientos. Análisis superficiales y la observación de piezas de cerámica encontradas accidentalmente por campesinos lugareños han indicado que existe una presencia de las denominadas culturas “ostionoide”, “meillacoide” y “chicoide”.

Mi experiencia personal

Hasta ayer fui propietario de unas 4 piezas de alfarería indígena y 3 piedras talladas y limadas por indígenas. Estas me fueron obsequiadas por un pariente en un viaje que realice recientemente a Puerto Plata, mientras visitaba a algunos familiares y coordinaba una excursión del Intec Ecológico hacia el Santuario de Manatíes en una zona llamada “La Ensenada”.

Al día siguiente procedí a mostrárselas una antropóloga y catedrática de la universidad a la que asisto (INTEC) quien rápidamente me refirió a investigadores del Museo del Hombre Dominicano. Uno de esos investigadores, el director de arqueología de esa institución, casualmente impartía docencia durante ese día dentro de la universidad. Este último, el arqueólogo Jorge Ulloa, se mostró interesado en las piezas de alfarería, accedió a relatarme su reciente experiencia en la citada región de Puerto Plata y a señalarme detenidamente los futuros proyectos de levantamiento arqueológico en yacimientos de asentamientos indígenas.

En aquellos momentos, durante el transcurso de nuestra conversación, nos resultó verdaderamente sorprendente el hecho de que una gran parte de los descubrimiento en la zona estaban ubicados sobre terrenos pertenecientes a familiares y parientes cercanos míos e increíblemente uno, de los más preservados de la zona y el cuál ha sido señalado por él para pesquisar un financiamiento de exploración científica al Instituto Arqueológico de la Universidad Colegiada de Londres por un espacio de 3 años, ha sido bautizado con el nombre de “Edilio Cruz” quien resulta ser mi abuelo materno. ¿No les parece increíble?

Tras sucederse estas coincidencias extraordinarias, y ante mi disposición de donar las piezas al Museo del Hombre Dominicano, el Dr. Ulloa me invitó a conocer el nuevo director de esta institución. Durante mi visita al museo tuve la oportunidad de obtener datos precisos sobre la naturaleza de las piezas.

Hasta aquel momento pensaba, y tras la evaluación realizada por diversos antropólogos de mi universidad, que las citadas estaban situadas dentro de la cultura alfarera de Boca Chica o “chicoide”, con características de la fase Meillac o “meillacoide”, y que la antigüedad de estas era de unos ocho siglos aproximadamente. Sin embargo esta hipótesis era errónea y esto fue afortunadamente, y para mi sorpresa personal, sostenido por un célebre experto en el área. El Dr. Marcio Veloz Maggiolo, antiguo director del museo y actual asesor cultural del gobierno dominicano, señaló que las piezas eran “de transición”, de la cultura alfarera de los Ostiones y que aproximadamente pertenecían al siglo VIII. Esto último significó un cambio de paradigmas en cuanto a los fragmentos de alfarería, pues estas resultaron ser unos quinientos años más antiguas de lo imaginado en un principio, es decir, estábamos en presencia de unas obras indígenas de mil doscientos o mil trescientos años de antigüedad.

Luego de haber observado cuidadosamente las piezas y de haber intercambiado unas cuantas palabras con el director del museo y el Dr. Ulloa, el Dr. Veloz Maggiolo nos señaló que estábamos en la presencia de un “descubrimiento arqueológico importantísimo”. Esta última frase la repitió unas cuantas veces mientras se marchaba a sus labores diarias fuera del museo.

Finalmente decidí donarle el colectivo de fragmentos indígenas a la institución con el propósito de que esto pueda servir de referencia para proyectos de levantamiento y excavación en la zona señalada. Mis relatos sobre las condiciones contemporáneas del área, por si mismos, han llamado bastante la atención de varios investigadores del museo quienes, inclusive, me han solicitado acompañarles en lo que sería una especie de trabajo de reconocimiento arqueológico en unas cuantas semanas.

El reciente descubrimiento de unos tres cadáveres indígenas, probablemente de la misma cultura de los Ostiones y en un lugar denominado “Los Muertos”, plantea la urgencia de realizar un trabajo de levantamiento arqueológico. Actualmente algunos investigadores del museo están gestionando uno que otro vehículo todo terreno para realizar una expedición a la ubicación del yacimiento.
Lamentablemente el museo no tiene vehículo alguno para realizar investigaciones sobre los descubrimientos que generalmente salen a relucir en la prensa escrita, una cosa que es deplorable y que requiere de la atención del poder ejecutivo para ser resuelta lo más pronto posible.

Les prometo seguir comunicándoles e ilustrándoles mis experiencias personales a través de este medio. Considero que será algo bastante positivo, pues nuestra visión histórica no debe suscribirse únicamente a la llegada de los españoles, los padres de la patria y a Trujillo. Nuestra historia es riquísima y más en el plano precolombino, puesto que, y tomando referencia a la bibliografía escrita al respecto, nuestra isla era la “Roma” del “Imperio”. En la Hispaniola se albergaba la mitad de todos los indígenas antillanos y la mayor densidad de estos se ubicaba dónde hoy se halla a la República Dominicana.

Algunas imágenes de las piezas ostionoides:

Más imágenes:

Nota: Estos fragmentos de alfarería no fueron realizados por indígenas de la cultura taina, pues los últimos no existían aún. Estos fueron elaborados por una cultura que se denomina “subtaina”. En el momentum cuando fueron sepultadas estos indígenas se encontraban en una transición a la fase chicoide cuales son, cabalmente, una cultura taína.

  1. caraballo
    2 Octubre 2008 a las 1:49 pm | #1

    wow sorprendete,hiciste lo correcto..

  2. freddy omar
    10 Octubre 2008 a las 9:42 am | #2

    olle yo soy muchacho de santiago pero soy de rancho manuel y es muy interesante tu reseña sobre rancho manuel que es un pueblo muy bonito pero lo daña la carretera q todavia ningun gobierno a podido areglarla

  3. 4 Febrero 2009 a las 11:34 am | #3

    Muy interesante, le felicito.

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